Propósito

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Este modelo permitirá el aprovechamiento eficiente de los residuos de la merluza, la reineta y la jibia, mejorando de esta manera la posición de este sector en la economía nacional. Todo esto, a través de la integración real de tecnologías y el acercamiento entre pescadores artesanales y la industria alimentaria, u otra, mediante la utilización eficaz de los subproductos que actualmente constituyen residuos, fijando, además, las bases para su desarrollo sustentable basado en la creación de valor agregado.
La estructura básica de la materia prima a utilizar, es decir los residuos, está compuesta esencialmente por proteínas, aceites y material sólido constituido principalmente por fosfatos. Si bien, en una primera aproximación, todos estos compuestos tienen aplicación industrial, como harina o aceite de pescado y abono fosfatado, una visión más innovadora busca revalorizar las proteínas de los residuos de la pesca  en relación a las propiedades funcionales  de los péptidos que lo componen. De esta manera se genera un producto con un alto valor agregado por su funcionalidad, que, en el caso de ser utilizado como ingrediente alimentario en criaderos de salmones, tiene el potencial de incrementar la tasa de supervivencia. Esto, además, puede ser aplicable a los aceites que pueden ser ricos en omega 3, o ser usados como materia prima para biodiesel.